Himno Dominicano

Himno Nacional

Quisqueyanos valientes, alcemos
Nuestro canto con viva emoción,
Y del mundo a la faz ostentemos
Nuestro invicto, glorioso pendón.

iSalve! el pueblo que, intrépido y fuerte.
A la guerra a morir se lanzó,
Cuando en bélico reto de muerte
Sus cadenas de esclavo rompió.

Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo, indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
Que templó el heroísmo viril.

Mas Quisqueya la indómita y brava
Siempre altiva la frente alzará;
Que si fuere mil veces esclava
Otras tantas ser libre sabrá.

Que si dolo y ardid la expusieron
de un intruso señor al desdén,
Las Carreras, Beller, campos fueron
que cubiertos de gloria se ven.

Que en la cima de heroíco baluarte,
de los libres el verbo encarnó,
donde el genio de Sánchez y Duarte
a ser libre o morir enseñó.

Y si pudo inconsulto caudillo
de esas glorias el brillo empañar,
de la guerra se vió en Capotillo
la bandera de fuego ondear.

Y el incendio que atónito deja
de Castilla al soberbio león,
de las playas gloriosas le aleja
donde flota el cruzado pendón.

Compatriotas, mostremos erguida
nuestra frente, orgullosos de hoy más;
que Quisqueya será destruida
pero sierva de nuevo, jamás.

Que es santuario de amor cada pecho
do la patria se siente vivir;
Y es su escudo invencible, el derecho;
Y es su lema: ser libre o morir.

Libertad que aún se yergue serena
La victoria en su carro triunfal.
Y el clarín de la guerra aún resuena
Pregonando su gloria inmortal.

¡Libertad! Que los ecos se agiten
Mientras llenos de noble ansiedad
Nuestros campos de gloria repiten
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

Emilio Prud'Homme


Himno Nacional de la República Dominicana

El Himno Nacional Dominicano fue escrito originalmente en el 1883 por Emilio Prud'Homme (letra) y José Reyes (música).

Acerca de su origen, José Reyes declaró en una ocasión que habiendo llegado a sus manos el Himno Nacional argentino, publicado en el periódico parisino El Americano, sintió el deseo de hacer una composición análoga para su país y con tal motivo, en 1883 invitó a su amigo Emilio Prud'homme a que escribiera un himno a la patria, para él ponerle la música. Poco tiempo después, el poeta Prud'homme escribió las estrófas y el músico compuso su himno.

Por su parte, Prud'homme comentaba de José Reyes que su gran aspiración, su doble sueño de patriota y artista era componer un himno que les llegara al corazón a sus compatriotas y avivara cada vez más en ellos el sentimiento de la nacionalidad, para que amaran intensamente su suelo, su cielo, sus montañas, sus ríos, su hogar nativo, sus glorias nacionales, sus libertades, su independencia, su integridad y su honor nacional.

Creía Reyes que cuando los dominicanos tuvieran un himno que sintieran y cantaran con amor, afirmarían tanto en su alma el sentimiento de la patria, que llegarían a estar completamente seguros, en sí mismos, de ser dominicanos para siempre.

La primera versión de los versos de Prud'homme fue publicada el 16 de agosto de 1883 en el semanario capitaleño El Eco de la Opinion.

El 17 de agosto de 1883 el himno así compuesto fue estrenado en una velada que celebró la prensa nacional en la Logia Esperanza de Santo Domingo. Lo cantó un grupo de jóvenes con el acompañamiento de una pequeña orquesta, en la que el propio José Reyes tocó el celIo. La composición fue bien recibida por el público y desde entonces comenzó su lento proceso de popularización.

Meses más tarde, se decidió trasladar al país los restos de Juan Pablo Duarte desde Caracas (Venezuela), donde había fallecido en 1876. Para esa ocasión, El Eco de la Opinión sugirió que se recibieran los nobles despojos del patricio dominicano con un aire triunfal, proponiendo al efecto el himno patriótico del maestro J. Reyes.

Así, el 27 de febrero de 1884 el canto patriótico de Reyes y Prud'homme fue interpretado a lo largo de todo el trayecto recorrido por la procesión que llevó en andas los restos del Padre de la Patria, partiendo desde el puerto de Santo Domingo hasta la Santa Iglesia Catedral, donde fueron inhumados entonces.

En 1897, el periódico El Teléfono, de la capital, publicó una edición del texto de Prud'homme, corregida por su propio autor. El poeta mismo quiso revisar su obra, considerando que la primera versión adolecía de fallas propias de su inexperiencia juvenil, ya que aunque tenía veintisiete años al momento de escribir su himno, en 1883, se había visto forzado a adquirir tardíamente su formación literaria, debido a su humilde condición social. Esta segunda versión sería la definitiva.

Atendiendo a una iniciativa del diputado Rafael García Martínez, el 30 de abril de 1897 el Congreso Nacional comenzó a analizar los méritos del canto patriótico de Reyes y Prud'homme, con el fin de que esta composición fuera oficializada como himno nacional de los dominicanos, medida que fue adoptada por el cuerpo legislativo en la sesión del 7 de junio del mismo año.

Aunque el presidente Ulises Heureaux no convirtió en ley esa resolución del Congreso, probablemente motivado por su disgusto con la vertical actitud de Emilio Prud'homme frente a su gobierno dictatorial, ello no impidió que el pueblo dominicano mantuviera su preferencia por este himno, que se siguió interpretando en los actos oficiales.

Además, virtualmente se reconocía el caracter oficial de la obra de Reyes al asignársele a éste una pensión del gobierno por haber escrito el Himno Nacional Dominicano y, por otra parte, varios ayuntamientos del país, incluyendo el de la capital, designaron con su nombre y el de Prud'homme sendas calles, por igual razón.

No fue sino hasta el 30 de mayo de 1934 cuando el presidente de la República Dominicana, Rafael Leonidas Trujillo Molina, mediante la Ley número 700, declaró himno oficial de la República el compuesto por el maestro José Reyes con letra del poeta y educador Emilio Prud'homme.

El Artículo 33 de la Constitución declara: "El Himno Nacional es la composición musical de José Reyes con letras de Emilio Prud´Homme, y es único e invariable."

Rep.Dom

Rep.Dom
medio de transporte

Frase de Benito Juarez.

El respeto al derecho ajeno es la paz.



miércoles, 17 de marzo de 2010

Dia mundial de la forestacion.


Día Mundial de la Forestación En 1971 a propuesta de la FAO, se institucionalizó el Día Forestal Mundial en la fecha en que comienza el
Otoño en el hemisferio Sur y la Primavera en el Norte.

En el mismo, se destaca la importancia de los bosques como proveedores de bienes y servicios esenciales, ambientales, sociales y económicos para el ser humano. También se resalta su contribución a la seguridad alimentaria, a la mejora de la calidad del agua y del aire, la protección del suelo y la absorción de dióxido de carbono.

Mientras el día es recordado por distintos organismos internacionales, oficiales o no gubernamentales, la
foresta planetaria sufre en silencio las consecuencias de la actitud depredadora humana, que año a año reduce de manera alarmante su superficie, condenando a la extinción a miles de especies de la biodervisidad asociada a ella.

" Las selvas tropicales están desapareciendo a una tasa de casi el 1% anual". "Más de 34.000 especies de plantas (12,5% de la flora) está en peligro de extinción" y cada planta superior que desaparece
extingue no menos de 30 especies (insectos, hongos, bacterias). Pat Roy Mooney, EL SIGLO ETC, Edit.
Nordan, Enero 2002.

Frente a la agudización del calentamiento global, debemos asumir un compromiso de defensa de la foresta, por cuanto ella tiene una gran capacidad de absorción de dióxido de carbono (CO 2), uno de los principales gases causantes de ese desequilibrio climático.

En nuestro país, como consecuencia del modelo monocultivista, sobre todo sojero, los productores
para incrementar sus beneficios ampliaron las fronteras agropecuarias, avanzando con sus campos de
labranza sobre bosques, selvas y montes naturales. La " drástica disminución del área de bosque nativo,
provocó que -desde 1970 y hasta 1980 -la tasa de desmonte anual se triplicó-)", ello se incrementó en
la década de los '90 : "LAS UTOPÍAS DEL MEDIO AMBIENTE" - Edit.: Bibliot. Univ.; Centro Editor de América
Latina.

Sarmiento fue gran impulsor de la forestación y los viveros escolares y al inaugurar el Parque 3 de
Febrero dijo: "el verdor de estas plantas serán, como el aire y la luz que vivifican la propiedad de todos,
sin pedir permiso a nadie para gozar de su encanto".

Por su parte Manuel Belgrano en sus "MEMORIAS" el 15 de Junio del año. 1796", en relación a la forestación y el deterioro de suelos decía:. "No se debe menos atención á los Montes. Es indispensable poner todo cuidado y hacer, los mayores esfuerzos en poblar la tierra de Arboles, mucho mas en las tierras llanas, que son propensas á la sequedad quando no estan defendidas, la sombra de los Arboles contribuie mucho para conservar la humedad, los Troncos quebrantan los Ayres fuertes, y proporcionan mil ventajas al hombre; así es que conocidas en el día en Europa, se premia á todos los que hacen nuebos plantíos, señalando por cada Arbol que se da arraigado un tanto y sin esto, los particulares por su propia utilidad se destinaná este trabajo, además de haberse prescrito leyes por los Gobiernos para un objeto tan util como este. Tal es en algunos cantones de Alemania que no se puede cortar Arbol ninguno por proprio que sea para los usos de Carpintería sin antes haber probado que se ha
puesto otro en su lugar; añadiendo á esto que ningun habitante de la Campaña puede casarse sin presentar una Certificación de haber comenzado á cultivar un cierto numero de Arboles; también asegura, y me es notorio, que en Viscaya hai mucho cuidado para que todo Propietario que corte un Arbol ponga en su lugar tres".

Distinto hubiera sido el destino de nuestro Chaco Santafesino y del quebracho colorado, en tiempos de La Forestal, si los funcionarios de aquel momento hubieran homenajeado a Belgrano con hechos, más que con actos formales que en definitiva no sirvieron para salvar nuestro patrimonio forestal.

Pese a lo dicho, en torno a la forestación vale la siguiente salvedad: Las grandes plantaciones
industriales, por lo general de especies exóticas, no son bosques nativos ni tienen los mismos beneficios de ellos, ya que aquellos son una causa de degradación de los suelos que afectan a la cantidad y calidad del agua disponible y no reponen la biodiversidad asociada a toda formación natural.

En las plantaciones industriales de rápido crecimiento, el empleo de maquinarias pesadas, el uso
intensivo de agroquimicos tóxicos y la cosecha periódica o de pocos años de la madera, termina
provocando en términos rápidos la erosión e impermeabilización de los suelos, la contaminación del
agua y la desaparición de la flora y fauna autóctonas.

Mientras escribo la presente, los incendios intencionales, el hacha y las topadores avanzan a
ritmo implacable y sostenido sobre los bosques y selvas nativas del Planeta. La productividad y la
avidez de los dueños del mundo confirman aquello de que para algunos "la Tierra es una pista de carreras y la naturaleza es un obstáculo a vencer".

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